viernes, 26 de mayo de 2017

Hojalata y madera

Peper trabajaba sin descanso, intentando modelar aquel trocito de madera que al tacto era caliente, y que extraña y maravillosamente iba adquiriendo forma poco a poco.
Primero nacio de aquel trozo de madera la forma basta de algo que ni parecia tener finalidad alguna, hasta que sus bordes fueron redondeandose y adquiriendo la textura de un corazon palpitante y rojo, que parecia flexible a pesar de que era un trozo de madera.

Tras hora se arduo e intenso trabajo, el corazon estaba terminado y Humberto apareció en la trastienda adivinando que ya esta la obra lista.

En su mano, llevaba un pequeño hombre de hojalata que tenia una abertura en el pecho, esperando recibir el regalo que Peper sin conocer el juguete habia hecho para el.

Encajo a la perfección y el muñeco hizo un ruido como si de una chispa se tratase, y el gesto plano que habia predimibado en el muñeco se torno en una sonrisa.


lunes, 8 de febrero de 2016

Inicios

A las 8 de la mañana como habian acordado, Peper estaba esperando dispuesto a aprender todo lo que aquel enorne señor quisiera enseñarle.
En su corazon solo habia dicha, y en su capaz cabeza determinacion y entusiasmo. 
-buenos dias... Buena disposicion estar aqui tan temprano si señor.
Comenzaremos la instrucción con las propiedades de la madera. Como puedes ver, cada juguete es modelado a partir de un material distinto y en algunos casos en varios. Por eso debemos empezar conociendo cada uno de ellos para que puedas moldearlos hasta convertirlos en algo hermoso que pueda hacer feliz a alguien- dijo Humberto seriamente, pero terminando en una gran sonrisa.
Era extraño ver a alguien que parecía un gigante sonreir de aquella manera, casi parecía una especie de milagro que calentaba el pecho de una forma extraña.
La madera se compone de diferentes zonas que la hacen ser como es-comenzo Humberto.
-¿pero la madera es? Hablas de ella como si estuviera viva- dijo Peper con la inocencia recién descubierta en sus ojos.
-en cierta forma... Podriamos decir que todo está vivo, pero ahora escucha con atencion. La madera se compone de:
El súber es la corteza mas externa que sirve como capa de protección y está constituida por tejido muerto (para proteger la vida que contiene.
Luego está el líber, también conocido como flema, está formada por tejido vivo y transporta, en sentido descendente, hasta las raíces, los alimentos fabricados en la foto síntesis y el oxígeno absorbido del aire usado en la respiración.
 Luego está el Cámbium,
 Es una zona de células vivas que son las que producen el crecimiento del tronco.
Lo siguiente es el Xilema que es tejido leñoso y es el material de donde se extrae la madera.
La mayoria de la gente trabajo solo con la parte leñosa, pero para hacer lo que hacemos... Nosotros trabajaremos con el conjunto de todas las partes de la madera.
-Pero ¿como podemos conservarnoa vida se la madera? Al cortarla para fabricar, hay que cortar su sistem de vida ¿no estariamos matándola para conseguir un trozo de ella?
- eres listo-sonrio Humberto- pero hay formas y formas de obtener esa madera, y solo una si queremos preservar la vida que reside en la madera.
Peper puso cara de no saber exactamente a que se referia, pero que quizas lo intuia, no sabia como funcionaba su nueva mano, pero sin duda era una parte viva de si mismo, como podia considerar su pierna que no era de madera.
Comenzaron la elaboracion con madrra qie ya habia procesado humberto.
-hoy empezaremos a partir del modelado, vamos a ver que historia cuenta este trocito de vida-dijo el hombreron.
Peper puso cara de no entender nada, pero escuchaba atento.
-mira la madera, y adivina cual es su finalidad, su objetivo, mirala fijamente y respira. A veces es cosa de unos minutos pero algunas podrias necesitar horas. 
Peper ya no escuchaba a Humberto, solo miraba aquel trozo de madera que se habia iluminado ante sus ojos.
Una historia empezaba a fraguarse ante sus ojos... Parecia un mundo lejano, un hombre metálico corria a traves de un yermo de arena. Parecia que estaba muy solo, buscando algo que Peper no podía identificar. 
El hombre de hojalata corria desconsolado, si eso podia aplicarse a un hombre de metal.
Peper seguia mirando tratando de descubrir que es lo que estaba buscando el hombre de hierro y de pronto lo vio claro, el pecho de aquel hombre de hojalata se abrio y volando hacia el, un corazon palpitante y rojo... Volaba hacia el dispuesto a llenar su pecho.
Peper salio de su ensoñacion y ya sabia lo que tenia que hacer. Humberto le habia dejado la mesa de trabajo para el y estaba limpiando el polvo de los estantes. Habia que cuidar de todos y cada uno de los habitantes de la tiebda hasta que encontraban un hogar definitivo.

Todos debían hacer feliz a cada chico que se aventurase a cruzar las puertas de aquel paraiso infantil.

viernes, 23 de agosto de 2013

Aprendices y amigos

Peper seguía en una nube desde que la mano de madera se hallaba bajo su guante, las propinas habian aumentado... Pero eso no era suficiente ahora ya sabia cual seria su objetivo en la vida y sin duda su sueño era ser juguetero artesano, como aquel afable señor que le había ayudando tan amablemente.
Lo único que el quería ahora era una forma de ayudar a la gente y lo que se le ocurrió fue sencillo, iria a la jugueteria para que le enseñasen los secretos y el arte de hacer juguetes y de hacer feliz a tantos y tantos niños, de todas las condiciones y razas, tuvieran o no dinero... El solo quería que la gente fuese tan feliz como lo era el.

Estaba asustado, era consciente de que casi era la hora de cerrar y de que tenía que volver para cuidar a los más pequeños de la calle, nadie sabía hacerlo como él.
Cuando la puerta de la tienda se abrió con un sorprendido Humberto al otro lado, Peper estaba de rodillas suplicando su oportunidad:
-Se que no tengo derecho a pediros esto... Que ya me habéis concedido mas dicha de la que merezco por haber sido un mal nacido ladron, pero me gustaría que me enseñaseis vuestro oficio.
Dicho esto, las lágrimas casi escapaban en su rostro. Humberto, le toco en el hombro y dulcemente contestó:
-Yo no soy el rey ni nadie importante... La primera lección es que no es necesario arrodillarse ante nadie. Ven mañana  a las 8 para empezar la instrucción, la paga sera reducida y exigua, pero intentaremos engordarla para que puedas seguir ayudando a tus pequeños de la calle.
Dicho esto se dio la vuelta dejando perplejo a un Peper que no soñó nunca con una suerte tal. Ahora seria aprendiz del mejor maestro de juguetes además... Podría seguir ayudando a las ratillas. Se limpio las lágrimas y corrió a dar la buena noticia a sus compañeros

lunes, 31 de diciembre de 2012

Noche de fin de año

La mañana despertó perezosa llena de un sol que no calentaba. Su luz caía sobre la nieve pero no la derretía ya que la inclinación de los rayos solares era sin duda la adecuada para el invierno.
El dia daría paso a un montón de gente comprando todo lo necesario para despedir el año. Bueno la mayoría de la gente no era lo necesario lo que adquiría, metía en sus bolsas manjares que el resto del año ni miraba ya que era la noche prometida a los excesos, donde todo era poco para llenar las mesas.
Las ratillas eran los únicos no contagiados de esta tradición aunque no por falta de ganas, sino por falta de posibles. Sabían  que hoy sus bolsillos estarían llenos, pero debían guardarlos para las semanas siguientes en que la gente, debido a los excesos cometidos no les darían nada o casi nada. Cuando veían a la gente pasar con  sus bolsas llenas de los diferentes dulces típicos de la festividad se les hacia la boca agua, pero intentaban no robar nada pese a la tentación de hacerlo.
A los niños mas pequeños, les habían asustado para que pensasen que los mas mayores les estaban controlando en todo momento, pues no querían que sucumbieran a la tentación ya que, en días como el de aquel, el alguacil estaba mas atento que nunca para escarmentar a los niños mas atrevidos, si pillaban a alguno robando, le darían castigo  ejemplar, y uno de los niños de la pandilla lo había sufrido hacia ya unos años... Aprendieron que las cosas no son como en los cuentos de hadas, y si te cortaban una mano esta no volvía a crecer, además de que te inutilizaban en gran parte, soportarías el escarnio que señalaba que en algún momento de tu vida habías sido un ladrón, y quien sabia si no lo seguirías siendo...
Peper lo sabia perfectamente y como a el ya no le servía de nada pedir, cuidaba de que los mas pequeños lo incurrieran en un delito como el que había cometido hacia ya dos largos años. Vivía de la caridad de los otros niños. Tampoco había robado un banco.
, ni si quiera una cartera, había cogido un dulce de aquella bolsa enorme que llevaba la señora del abrigo de bison, que ella no podría terminar seguro y que ella no llegaría a apreciar como lo había hecho el.
Y sin embargo... Cada dia se arrepentía mas de aquella chiquillada, con lo que cuidaba de que los mas pequeños no corrieran su misma suerte.

Lo peor de todo era que estaba marcado para la perpetuidad de su vida, pues cortaban la mano de tal forma que no se pudiera explicar el porque habías perdido la mano excepto que te la habían cortado por ladrón.
Pero el dia de hoy ninguno de los pequeños soñaba si quiera con cometer ese error y Peper vagaba a sus anchas por las calles heladas con el brazo en el bolsillo para ocultar su vergüenza. Sin saber llego a las inmediaciones de la tienda de Humberto. El escaparate era tan colorido que atrapaba a todo aquel que pasaba cerca. Peper se acerco curioso a mirar tales maravillas en el escaparate cuando la puerta de la tienda se abrió. Humberto saco una mano y le invitó a entrar. Peper sorprendido ante la amabilidad del juguetero entro en la tienda sin pensar si quiera en ello. Cuando estuvo dentro le entró el pánico, pensando en qué querría aquel extraño artesano. Sin mediar palabra alguna le entregó un paquete.
El niño no sabia que hacer lo había cogido, pero eso no significaba que fuera a abrirlo.
-vamos es tuyo, puedes abrirlo. Y si es de tu agrado tendrás que venir por aquí de vez en cuando.
El niño seguía mudo del mismo asombro, asi que cogió el pequeño paquete con nerviosismo. Lo agarró con el brazk del muñón qje hasta ahora habia tenido escondido en el bolsillo. Y lo abrió todo lo cuidadosamente que pudo...
Una lagrima comenzó a caer por su rostro al ver, una perfecta mano de madera, articulada y llena de vida. No era una mano de verdad pero se asemejaba mucho a una. 
-No llores pequeño, solo debes prometerme que volveras cuando vayas creciendo para que el regalo sea completo.
El hombre le sonrió afectuosamente mientras le ayudaba a ponerse la prótesis que parecía hecha a medida aunque Peper nunca había entrado antes a la tienda.
Era un milagro... Seria aquel señor tan enorme como generoso un dios???seria dios mismo aquel del que hablaban en las iglesias???el mesias salvador del qje habia escuchadl hablar a las puertas del templo qje era el unico sitio donde aun podía obtener alguna moneda como pecador que había sido.
Con lágrimas en los ojos, se puso el guante que el juguetero le había proporcionado junto con la mano, le abrazo sinceramente y salio corriendo en busca de su familia para enseñarles su gran milagro de fin de año.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El juguetero de la triste figura

Como cada mañana el gigante cuyos ojos se reía  cada vez que un niño se iba iluminando el cuarto con sus sonrisas al escoger uno de sus muñecos, Humberto confeccionaba sus juguetes sin descanso.
El sol iluminaba el escaparate al que cada dia acudían mas y mas niños, y siempre que intuía que alguno de los niños no podía pagar... O simplemente era uno de sus niños especiales, el juguetero les regalaba los muñecos mas maravillosos, hechos y pensados solo para ellos.
Muchas de las ratillas que poblaban las calles recababan en la juguetería un dia u otro y el les buscaba lo mas adecuado para que su vida fuera un poco menos triste, que hubiera algo de calor y risas en sus vidas y no tuvieran que crecer tan pronto... Si por el fuera pondría un orfanato pero lo único que había sabido siempre hacer eran juguetes y así debía seguir siendo. El solo podía ser el creador de los sueños de los niños, y aunque esperaba que cada niño encontrase un destino mejor que el que ahora tenia, contra eso no le dejaban hacer nada.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Problemas en la ciudad

¿Porque deberían desaparecer? La respuesta estaba claramente ante sus ojos, si este hombre seguía haciendo juguetes el alma de D'abarie terminaría aun mas negra de la que ya lo era y podría ser simplemente el desencadenante de la guerra fría de los juguetes, lo que dilapidase la infancia de todos y cada uno de los niños que vivían en la ciudad, tanto pobres como ricos, acabarían corrompidos por la insaciable sed de dinero y poder del juguetero sin corazón, que lucharía sin descanso contra el juguetero de la triste figura que trabajaba dia y noche para hacer felices a todas las personas que tenían la suerte de terminar en aquella fabrica de sueños dorados.
El hambre que recorría las calles de la ciudad no tendría fin. Los padres se endeudarían hasta perder sus casas por conseguir la nueva creación de D'abarie quien sin corazón pondría en marcha su monstruosa creación para conseguir sus propósitos anulando la voluntad de los débiles, que solo podrían ser sacados de ese sueño por Humberto y sus juguetes con alma, con historias en sus pequeños y artesanales rostros.

El contable acunaba la muñeca mientras seguía calculando las nuevas perdidas que aumentaban cada día.

martes, 9 de junio de 2009

Perfección mortal


¿Por qué buscamos la perfección? ¿Creemos acaso que eso nos va a proporcionar la felicidad que pueda faltar en nuestras vidas? ¿Puede ser que pensemos que en la perfección está lo recomendable, lo que nos conviene? Quizá sea así, quizá pensemos que lo bonito está en los cuentos de hadas en que todo sale a pedir de boca. Es probable que nos dé cierta satisfacción el ver que las cosas pueden salir bien, y que quizá los próximos en vivir una fantasía perfecta no seamos otros sino nosotros, no obstante, no solo de esperanzas se vive. O lo que es lo mismo, sólo de ilusiones no viviríamos más que de noche, perdiéndonos entre nuestras sábanas y dejando vagar la imaginación hasta los límites de lo posible y deseable. Son nuestras ansias de superación las que nos llevan al cambio. Tratamos de mejorar, de aumentar en valentía, aumentar en dinero, en poder, en alegría, en felicidad, y si lo hacemos es porque creemos que podemos mejorar. Podemos mejorar nosotros, podemos mejorar el mundo o podemos mejorar ambos, a la vez o no. Se trata de la sombra de la fuerza. El motor que permite la variación a través de una línea recta. Tenemos el lugar en el que estamos y el lugar al que queremos llegar como puntos de referencia. Barbaries han tenido lugar por esto, es cierto, pero también logros impensables han sido alcanzados, así pues, todo depende de cuánto se esté dispuesto a escatimar en medios para lograr el objetivo final o, siendo totalmente correctos, en la moral empleada en el transcurso de esos puntos medios requeridos.

Esta fue la motivación de Jarvia. Estaba solo en la vida, y llevaba mucho tiempo así. Nunca había sido una persona especialmente sociable, nunca había llegado a formar una familia, y la suya, pequeña como pocas, hacía tiempo que había abandonado este mundo. Tenía poco más aparte de su insulso y poco gratificante trabajo, que ahora realizaba con la monotonía habitual en él. Las hojas con una cantinela aburrida se movían de una en una aposentándose en una pila que iba cobrando altura a medida que más y más papeles eran revisados. La tinta empapaba la pluma y con minuciosidad y pulcritud se iba depositando en trazos firmes pero carentes de carácter en las hojas. Babel iba creciendo de la mano del contable mientras la muñeca observaba la caótica y pintoresca construcción, impasible. Por eso había decidido adquirir aquella muñeca, por su soledad. Había decidido que no quería estar solo desde el primer momento, pero no sabía cómo llevar eso a cabo. Sucedió que, llevando la contabilidad de un tal Monsieur D’abarie descubrió un hecho muy curioso, a partir de cierto día los ingresos del mismo disminuyeron de manera notable. No llegó ni mucho menos a dejar de ser rentable, pero sí fue un pico que se encargó de investigar. A través de pesquisas y preguntas varias llegó a averiguar que coincidía con el establecimiento de un nuevo juguetero a la ciudad, procedente de Italia. Esto en sí mismo no le habría supuesto ninguna novedad y problema, pero los que le hablaron de esta tienda también le hablaron de que los juguetes eran un portento. Que eran piezas únicas con personalidad propia.

Era poco dado a este tipo de imaginaciones y fantasías, pero tampoco tenía nada que perder y, en el peor de los casos, acabaría con un juguete en casa. Había escogido aquél día en concreto porque no quería que nadie le viera en su transcurso, y era obvio que había acertado, nadie salía en aquella ciudad esos días. Por esto tenía entonces a su muñeca encima de la mesa, a la que su vista se desviaba involuntariamente en varias ocasiones. Había decidido hacerla feliz.

La tomó en sus brazos, dejando de un lado la incontestable mole de origen arbóreo y color blanco que le amenazaba con su sombra. Miró su aspecto, su triste sonrisa y su fragilidad aparente. Quería solucionarla.

-¿Qué necesitas para ser feliz? –le preguntó, sintiéndose estúpido.

De repente, sintió que conocía la respuesta. De repente, sintió que todos los otros juguetes de Umberto debían desaparecer.